in memoriam Alvaro Rojas Samanez
Sopla un viento inusualmente frío, agresivo. Necesito un milagro caracho, se dice a sí mismo Armando. Estamos en temporada de lluvias. En cualquier momento puede caer un aguacero o granizar. Hay que apurarse. Todo está listo. Las banderas subirán despacio con los patriótica, regional y distritalmente emocionantes acordes de los himnos del Perú, de la región, y del distrito. Armando, sentado en una banca cercana, contempla la escena sintiéndose preso, envuelto en un halo de negra amargura. El Alcalde, el Obispo, el Presidente Regional, el Gerente de la transnacional que representa el 40 % del PBI regional, el Gobernador, los directores, regidores y alcaldes distritales, consejeros, empleados, funcionarios y hueleguisos oficiales, los niños de las delegaciones escolares embutidos en sus uniformes horribles, la Kimberli I, electa Reina de la Región, la reina saliente, Milaidi I y su hermana, Miss Simpatía, la agraciada Alis I, quien sin duda debió ser reina pero -cuándo no- hubo trafa y salió la hermana que ni siquiera había postulado… Todo el mundo está ahí, varios de los presentes han estudiado con Armando en el colegio o han sido sus vecinos o los conoce desde que llegaron a estas benditas tierras.
Escrito por cpndirectorperiodistico